Una
reflexión sobre mi práctica educativa
Aunque
soy una apasionada de mi trabajo y pocas cosas en la vida me aportan
más satisfacción, aún soy bastante novata y muy consciente de que
me queda un gran camino por recorrer para llegar a ser la gran
profesora que quiero ser.
Uno
de los aspectos que necesito mejorar y a la vez una razón por la que
estoy realizando este curso sobre e-twinning es el uso de las TIC en
el aula. He recibido poca formación sobre TIC y siempre les había
tenido cierto temor, pero he decidido 'cambiar el chip'. Las nuevas
tecnologías son la base de nuestra sociedad y por tanto saber
utilizarlas es imprescindible. Como docente, también es mi labor
dominarlas para poder enseñarles a mis alumnos cómo utilizarlas
para que puedan ser ciudadanos y ciudadanas competentes en un entorno tan digitalizado. Además,
últimamente no sólo estoy descubriendo que son útiles, sino que
ofrecen fascinantes posibilidades, por lo que estoy pasando por un
proceso que va de temerlas a amarlas, pasando por el inevitable
estadio de necesitarlas. Además, tengo la suerte de trabajar en un
colegio con proyectores, ordenadores y pizarras digitales en cada
aula, herramientas a las que, desafortunadamente, no se les está
sacando mucho partido.
Otro
de los handicaps de mi
trabajo es la falta de trabajo colaborativo. Aunque durante este
curso he llevado a cabo algunos pequeños proyectos cooperativos en
diferentes cursos, me gustaría que trabajásemos más a nivel
interdepartamental para diseñar estrategias y proyectos
transversales más a largo plazo a llevar a cabo entre las
diferentes áreas, ya que esto nos daría la oportunidad de seguir
aprendiendo unos de otros.
Quizás otro de los aspectos más importantes que me gustaría
cambiar pero sobre el que no tengo mucho poder de decisión es el
tema de la evaluación. Los criterios de evaluación están fijados
por el equipo directivo (que, al ser un centro privado, no es elejido
democráticamente ni es temporal) y se basan en los resultados mucho
más que en los procesos de aprendizaje. Si pudiese cambiar este
aspecto, tendría alumnos mucho más motivados y menos competitivos.
Me
gustaría, por lo tanto, que hubiese más espacios para la toma de
decisiones democráticas.
Sin
embargo, como se dice en inglés 'every cloud has a silver lining' y
hay muchas razones por las que también me siento afortunada de
trabajar donde trabajo. Tengo alumnos con muy buen nivel, muy buena
ratio, muchos recursos, padres implicados en la educación de sus
hijos, muy buen clima entre compañeros y, sobretodo, muy buena
relación con mis alumnos, lo cual favorece un clima de confianza y
alegría del que se puede sacar mucho provecho en situaciones de
enseñanza-aprendizaje.